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Les enseñaré una manera muy fácil: hagan su trabajo pensando que el trabajo también pertenece a Dios. No fijen su mente en la tarea, pensando "es mi trabajo". Piensen que todas las acciones que hacen, las hacen para Dios. Ofrézcanlo todo a Sus Pies. Crean, y díganselo a ustedes mismos, "todo lo que hago lo hago por amor a Dios".
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Sutras de Patanjali Concentración y sus Aplicaciones Espirituales - Swami Vivekananda

Yoga Sutras de Patanjali

De la Concentración y sus Aplicaciones Espirituales 




Capitulo Primero 

1. Explicaremos la concentración.

2. Yoga es impedir que la materia mental (Chitta) tome diversas formas (Vrittis).

Hemos de comprender qué es Chitta y qué son Vrittis. Yo tengo ojos. Los ojos no ven. Si eliminamos el centro cerebral que está en la cabeza, los ojos estarán aún allí con la retina completa, y las imágenes de los objetos en ellos; y sin embargo, los ojos no verán. Por lo tanto, los ojos son únicamente un instrumento secundario, no el órgano de la visión. 

El órgano de la visión es un centro nervioso del cerebro. Los dos ojos no bastan. A veces un hombre está dormido con los ojos abiertos. Allí están la luz y la imagen; pero
una tercera cosa se necesita; la mente debe unirse al órgano. El ojo es el instrumento externo; necesitamos también el centro cerebral y la agencia de la mente. Pasan carruajes por la calle y no los oímos. ¿Por qué? Porque la mente no estaba unida al órgano del oído. Primero tenemos el instrumento después el órgano, y tercero, la mente unida á los dos. 


Swami Vivekananda
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La mente recoge la impresión y la presenta a la facultad determinativa (Buddhi) que reacciona y de esta reacción brota la idea de egotismo. Después esta entremezcla de acción y reacción se presenta a la genuina alma (Purusha) que en dicha entremezcla percibe el objeto.

Los órganos (Indriyas) junto con la mente (Manas) la facultad determinativa (Buddhi) y la egoidad (Ahamkára) forman el grupo llamado el instrumento interno (Antahkarana).

Son diversos procesos en la materia mental llamada Chitta. Las oleadas de pensamiento en la materia mental se llaman Vrittis, que literalmente significa "vértice”.

¿Qué es el pensamiento? El pensamiento es una fuerza como la gravitación o la repulsión. El instrumento llamado Chitta se apodera de algo en el infinito almacén de fuerzas naturales, lo absorbe y lo emite en forma de pensamiento. La nutrición nos proporciona fuerza y en virtud del nutritivo alimento puede moverse y funcionar el cuerpo. 

Las fuerzas sutiles se manifiestan en lo que llamamos pensamiento. Así vemos que la mente no es inteligente aunque lo parece, porque tras ella está la inteligente alma, el único ser senciente, pues la mente es tan solo el instrumento por cuyo medio percibe el alma el mundo externo. Tomad este libro. Como tal libro no existe externamente; lo que existe externamente es desconocido e incognoscible. 

Lo incognoscible proporciona la sugestión que impresiona la mente, y la mente manifiesta la reacción en forma de un libro, de la propia suerte que cuando se arroja una piedra al agua, el agua reacciona contra la piedra en forma de ondas. El universo real da motivo a la reacción de la mente.

La forma de un libro, de un elefante o de un hombre no está en el exterior. Todo lo que conocemos de dichas formas es nuestra mental reacción contra la sugestión externa.

Dice John Stuart MilI: "La materia es la permanente posibilidad de sensaciones." Lo único externo es la sugestión. Pongamos por ejemplo la madreperla. Sabemos cómo se forman las perlas. Un parásito se introduce dentro de la concha y causa una irritación. La madreperla secreta una especie de esmalte alrededor de la irritación, y así se forma la perla. 

El universo real es el parásito que sirve de núcleo a nuestra esmaltadura constituida por el universo experimental. El hombre vulgar jamás comprenderá el mundo real porque en cuanto lo intente, sólo verá el esmalte secretado.


Ahora comprenderemos qué son los Vrittis.

El verdadero hombre está tras la mente, y la mente es el instrumento de que dispone, es su inteligencia infiltrada en la mente. Tan sólo cuando el verdadero hombre está tras la mente, es inteligente la mente. Cuando el verdadero hombre la abandona, se aniquila la mente. Así comprendemos que CHITTA es la materia mental, la materia de la mente y Vrittis son las ondas, las ondulaciones que levanta en dicha materia mental una causa externa al chocar con ella. Estos Vrittis son nuestro universo.

No es posible ver el fondo de un lago de agitadas aguas. Sólo es posible ver el fondo cuando ha cesado el oleaje y están tranquilas las aguas. Si el agua es cenagosa o está continuamente agitada no podrá verse jamás el fondo. Si el agua es clara y no hay oleaje, veremos el fondo. El fondo del lago es nuestro verdadero ser. El lago es Chitta y las olas son los Vrittis.


 Swami Vivekananda
 Swami Vivekananda


También la mente puede hallarse en tres estados análogos que se llaman: 
Tamas, Rajas y Sattva.

Tamas equivale a obscuridad y tinieblas, y es peculiar de las gentes brutales y necias que sólo obran para dañar, pues no se les ocurre otra idea en semejante estado de la mente.

Rajas es el activo estado de la mente, peculiar de quienes tienen por principal motivo de sus acciones el poderío y los goces, y piensan: "Seré poderoso y mandaré a los demás."

Sattva es el estado de serenidad y calma, cuando las aguas del lago de la mente están claras y tranquilas porque cesó el oleaje.

No está la mente inactiva sino más bien intensamente activa. La calma es la mayor manifestación de poder. Muy fácil es ser activo. Aflojad las riendas y se precipitarán los caballos. Cualquiera puede hacer esto. Pero sólo es fuerte el capaz de detener los caballos desbocados. ¿Qué requiere mayor fuerza, aflojar las riendas o retenerlas? El hombre tranquilo no es el hombre lerdo. No se ha de confundir la calma (Sattva) con la estupidez. El hombre tranquilo es el que domina las oleadas de su mente. La actividad es la inferior manifestación de la fuerza. La calma es su manifestación superior.

La materia de la mente (Chitta) propende siempre a restituirse a su puro estado original, pero los órganos la excitan hacia afuera. Restringirla, contrarrestar su propensión al exterior y ponerla en marcha hacia el retorno a la esencia de la inteligencia es el primer paso en el sendero de la Yoga, porque sólo así puede Chitta entrar en su propio camino. Aunque Chitta o materia de la mente existe en todos los animales, desde el inferior al superior, sólo en la forma humana se manifiesta como intelecto. 

Hasta que la materia mental puede asumir la forma de intelecto no le es posible volver sobre sus pasos y liberar al alma. Aunque el perro y la vaca tienen mente, no les cabe inmediata salvación, porque su materia mental no es todavía capaz de asumir la forma a que llamamos intelecto. La materia mental se manifiesta en las siguientes formas: activa, tenebrosa, recogida, unilateral y concentrada.

La activa propende a manifestarse en forma de placer o dolor. La tenebrosa es embotamiento propenso a dañar. La primera forma dice el comentador que es natural de los devas o ángeles, y la segunda de los demonios. La forma recogida se entiende cuando la materia mental se esfuerza en centrarse. La forma unilateral cuando trata de concentrarse, y la concentrada conduce al Samadhi. 

Patanjali
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Fuente: Texto: Yoga Sutras de Patanjali/Swami Vivekananda

Cada uno es Grande en su Propio Lugar - Swami Vivekanada

Karma Yoga



Capitulo 2: 

12) La filosofía sankhya y la naturaleza. 

13) En todo hombre existen esas tres fuerzas de la naturaleza, que semanifiestan como: equilibrio, actividad e inercia. Su predominio de una u otra determina la característica de los hombres. 

14) Son diferentes las ideas sobre moral, sin embargo, buscamos una norma universal. 

15) También varían las ideas acerca del deber. 

16) "No resistir al mal". 

17) Aquél que no tiene fe en sí mismo no puede tener fe en Dios. No siempre es malo quien resiste al mal, y puede ser, a veces, el deber de quien así actúa. 

18) El "Bhagavad Guita" y la no-resistencia. 

19) Sólo cuando se haya logrado el poder resistir al mal, será una virtud la no-resistencia. 

20) Hay que pasar por la actividad para llegar a la perfecta calma. 

21) La inactividad debe ser evitada. Son muy pocas las personas que han logrado la calma, la capacidad de no resistir al mal. 

22) Lo mejor es cumplir con el propio deber, pues, el deber de uno no es el deber del otro. 

23) Los diferentes caracteres son variaciones naturales de la creación. 

24 al 49) Reglas del sistema moral hindú para el jefe de familia, el monje y el estudiante. 

50) En los Vedas se repite una palabra "intrepidez". El temor es un signo de debilidad. 

51 al 61) Parábola del rey y el sannyasin (monje) que ilustra lo de que: "cada uno es grande en su propio lugar".


12. - Según la filosofía sankhya la naturaleza está compuesta de tres fuerzas, llamadas en sánscrito sattva rajas y tamas.

Estas fuerzas en su manifestación en el mundo físico son lo que podemos llamar equilibrio, actividad e inercia. Lo típico del tamas es la oscuridad o inactividad; rajas es actividad, expresada como atracción o repulsión; y sattva
es el equilibrio de las dos.

13. - En cada hombre existen estas tres fuerzas. Algunas veces, predomina el tamas; nos volvemos perezosos, no nos podemos mover, somos inactivos, esclavizados por ciertas ideas o por simple torpeza. Otras veces, prevalece la actividad, y otras, en fin, esa calma producida por el equilibrio de ambos. Por otra parte, en los distintos hombres predomina, generalmente, una de esas fuerzas. 

La característica de ciertos hombres es la inactividad, la torpeza y la pereza; la de otros, la actividad, el poder, la manifestación de energía, y, en otros, hallamos la dulzura, calma y nobleza, que son debidas al equilibrio de la acción y la inacción. Lo mismo ocurre en toda la creación -tanto en los animales y las plantas como en los hombres-, donde hallamos las manifestaciones más o menos típicas de todas esas diferentes fuerzas.

14. - El karma-yoga trata especialmente de estos tres factores. Sabiendo lo que son y cómo emplearlos, nos servirán de ayuda para hacer mejor nuestra obra. La sociedad humana es una organización constituida por grados. Todos sabemos lo que es moralidad, lo que es deber, pero, al mismo tiempo, vemos que según los países el significado de "moralidad" varía grandemente.

Lo que es considerado como moral en un país, en otro, puede considerarse como perfectamente inmoral. Por ejemplo: en un país pueden casarse los primos, en otro, eso se considera como muy inmoral; en uno, los hombres pueden casarse con sus cuñadas, en otro, lo miran como inmoral; en un país la gente puede casarse una sola vez, en otro, muchas veces, y así por el estilo. Del mismo modo, en todos los otros aspectos de la moralidad hallamos que la norma varía grandemente y, sin embargo, tenemos la idea de que debe haber una norma universal de moralidad.

15. - Lo mismo pasa con el deber. La idea del deber varía mucho entre los diferentes pueblos; en uno; si un hombre no hace ciertas cosas la gente dice que ha obrado injustamente, mientras que si hace esas mismas cosas en otro lugar, dirán que no ha obrado bien; y, sin embargo; seguimos creyendo que debe haber alguna idea universal del deber. Del mismo modo, una clase de la sociedad piensa que ciertas cosas están dentro de su deber, mientras que otra clase cree todo lo contrario y se horrorizaría si tuviese que hacerlas. 

Dos caminos nos quedan: el del ignorante que piensa que sólo hay un camino hacia la verdad y que todos los otros están equivocados, y el del sabio,que admite que, según nuestra constitución mental o los distintos planos de existencia en que estamos, el deber y la moralidad pueden variar. Lo importante es saber que hay gradaciones en las normas de deber y moralidad, que el deber de un estado de la vida, en cierta clase de circunstancias, no es ni puede ser el de otro.

16. - Daremos una ilustración: Todos los grandes maestros nos han enseñado que "no hay que resistir al mal", que la no-resistencia es el más elevado ideal moral. Todos sabemos que si cierto número de nosotros intentara poner plenamente en práctica esta máxima, todo el edificio social caería hecho pedazos, los malvados tomarían posesión de nuestras propiedades y de nuestras vidas y harían lo que quisieran de nosotros. Bastaría que esta no-resistencia fuera practicada un solo día para llevarnos al desastre.

Sin embargo, intuitivamente, en lo más íntimo de nuestros corazones sentimos la verdad de la enseñanza de "no resistir al mal". Esto nos parece ser el más elevado ideal; no obstante, enseñar esta doctrina sólo equivaldría a condenar a una vasta proporción del género humano. No solamente esto, sería hacerles sentir a los hombres que están siempre obrando mal; sería provocarles escrúpulos de conciencia por todos sus actos; todo ello les debilitaría Y esta constante disconformidad consigo mismo alimentaría más vicios que cualquier otra debilidad. Para él hombre que ha comenzado a odiarse a sí mismo, la puerta de la degeneración ya ha sido abierta; y lo mismo ocurre respecto a un pueblo todo.

17. - Nuestro primer deber es no odiarnos a nosotros mismos, porque para progresar tenemos que tener primero fe en nosotros mismos y después en Dios. El que no tiene fe en sí mismo no puede tener fe en Dios. Por lo tanto la única alternativa que nos queda es reconocer que el deber y la moral varían según las circunstancias; no debemos creer que el hombre que resiste al mal está haciendo lo que es siempre intrínsecamente malo, pues según las diversas circunstancias en que está colocado puede hasta ser su deber resistir al mal.


 Swami Vivekananda
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18. - Al leer el Bhagavad-Guita, muchos de vosotros en los países occidentales, quizá os hayáis sorprendido cuando en el segundo capítulo Sri Krishna llama a Arjuna hipócrita y cobarde por rehusarse a pelear, o a ofrecer resistencia, porque, siendo sus adversarios parientes y amigos, hace el alegato de que la no-resistencia es el más elevado ideal del amor. Esta es una gran lección que debemos aprender, que en todas las cosas los dos extremos se tocan; el extremo positivo y el negativo son siempre similares; cuando las vibraciones de la luz son demasiado lentas no las vemos, ni tampoco las vemos cuando son demasiado rápidas. Igual ocurre con el sonido; cuando sugrado es muy bajo no lo oímos, cuando es muy alto tampoco. De naturaleza semejante es la diferencia entre la resistencia y la no-resistencia.

Un hombre no resiste porque es débil, perezoso y no puede resistir, pero no es que no quiera hacerla; otro, sabe que puede dar un golpe irresistible si quiere, sin embargo, no sólo no lo da sino que bendice a sus enemigos. Aquel que no resiste por debilidad comete un error y, por lo tanto, no puede recibir ningún beneficio de la no-resistencia; mientras que el otro cometería un error si ofreciera resistencia. Buddha abandonó su trono y renunció a su reino, ésta fue una verdadera renunciación; pero, no puede haber renunciación en el caso de un mendigo que nada tiene que renunciar. Así pues, debemos siempre ser cuidadosos acerca de lo que queremos decir realmente cuando hablamos de esta no-resistencia y amor ideal. 

Debemos primero tratar de comprender si tenemos el poder de resistir o no. Entonces, si lo tenemos y renunciamos a él y no resistimos, estamos actuando con gran amor; pero si no podemos resistir y, sin embargo, al mismo tiempo tratamos de engañarnos creyendo que somos guiados por motivos del más elevado amor, estamos haciendo exactamente lo contrario. Arjuna se volvió un cobarde en presencia del poderoso ejército que tenía contra él; su "amor" le hacía olvidar su deber para con su patria y su rey. Por eso, le dijo Sri Krishna que era un hipócrita: "¡Tú hablas como un sabio pero tus acciones te denuncian como un cobarde; por lo tanto, yérguete y lucha!”

19. - Tal es la idea central del karma-yoga. El karma-yogui es el hombre que comprende que el más elevado ideales la no-resistencia y, además, que ésta es la más alta manifestación de poder cuando realmente se posee; y también sabe que lo que se llama resistencia al mal es sólo un paso en el camino que conduce a la manifestación de ese poder más elevado, es decir, a la no-resistencia. Mientras no haya llegado a este ideal más elevado, el deber del hombre es resistir al mal; debe actuar, debe luchar, debe resistir con toda su fuerza. Sólo entonces, cuando haya logrado el poder de resistir, será una virtud la no-resistencia.

20. - Una vez, encontré en mi país un hombre a quien antes había conocido como muy tonto y torpe, nada sabía ni tenía deseo de saber nada, vivía la vida del bruto. Me preguntó qué debía hacer para conocer a Dios, y para liberarse. "¿Podéis decir una mentira?", le pregunté. "No", replicó. "Entonces debéis aprender a decirla. Es mejor decir una mentira que ser un bruto o un trozo de madera; sois inactivo; ciertamente no habéis alcanzado el más elevado estado, que está más allá de toda acción, el estado de serenidad y calma; sois demasiado torpe hasta para hacer algo malo". Éste era un caso extremo, naturalmente, y yo bromeaba con él; pero, lo que yo quería decir, era que un hombre debe ser activo, a fin de llegar por la actividad a la perfecta calma.

21. - La inactividad debe ser evitada por todos los medios. Actividad siempre significa resistencia. Resistid todos los males mentales y físicos y cuando logréis resistirlos entonces vendrá la calma. Es muy fácil decir: "no odies a nadie, no resistas al mal", pero nosotros sabemos lo que esto significa en la práctica. Cuando los ojos de la sociedad están puestos en nosotros, podemos aparentar la no-resistencia, pero en nuestros corazones sigue el cáncer. Sentimos la absoluta necesidad de disfrutar la calma que proviene de la no-resistencia; sentimos también que sería mejor resistir. 

Si deseáis riquezas y, al mismo tiempo, supierais que todo el mundo considera al que las desea como mal hombre, vosotros tal vez no os atreveríais a lanzaros a la lucha por conseguirlas, sin embargo, vuestra mente correrá día y noche tras el dinero. Esto es hipocresía y no sirve a propósito alguno. Zambullíos en el mundo y luego,después de un tiempo, cuando hayáis sufrido y gozado de todo lo que hay en él, vendrá la renunciación; entonces, vendrá la calma. 

Así pues, satisfaced vuestro deseo de poder y de toda otra cosa, y después que hayáis satisfecho los deseos, llegará el tiempo en que conoceréis que todos ellos son muy poca cosa ; pero hasta tanto no hayáis agotado ese deseo y pasado por esa actividad es imposible que logréis el estado de calma, serenidad y entrega de sí mismo. Esas ideas de serenidad y renunciación han sido predicadas durante miles de años; todos las conocen desde la niñez y, no obstante ello, vemos muy pocos en el mundo que hayan alcanzado realmente ese estado. Yo no sé si he visto en mi vida unas veinte personas que fueran realmente calmas y capaces de no resistir, y he recorrido mediomundo.

22. - Cada hombre debería modelar su propio ideal y esforzarse por realizarlo; ésta es una manera más segura de progreso, que el tomar los ideales de otros hombres, ideales que jamás puede esperar realizar. Por ejemplo, si tomamos un niño y le queremos hacer caminar veinte millas, o muere el niño o uno entre mil se arrastra las veinte millas para llegar al fin rendido y medio muerto. Algo parecido a esto es lo que tratamos de hacer, generalmente, con el mundo.

No todos los hombres y mujeres de una sociedad cualquiera, poseen la misma mentalidad, capacidad, o igual poder para hacer las cosas; deben, pues, tener diferentes ideales, y nosotros no tenemos el derecho de mirar con desprecio ningún ideal. Que cada uno actúe lo mejor que pueda para realizar su propio ideal. No es correcto que a mí se me juzgue siguiendo vuestras normas, ni a vosotros siguiendo las mías. Al manzano no puede pedírsele las características del roble, ni al roble las del manzano. Para juzgar al manzano debéis aplicar las normas que caracterizan al manzano; para el roble las suyas propias.

23. - Unidad en la variedad es el plan de la creación. Por mucho que los hombres y mujeres varíen individualmente, hay una íntima unidad. Los diferentes caracteres individuales y diferentes tipos de hombres y mujeres, son variaciones naturales en la creación. De aquí que no debamos someterlos a una misma norma, ni ponerlos frente a un mismo ideal. Tal proceder sólo da lugar a una lucha antinatural, y su resultado es que el hombre comienza a odiarse a sí mismo y se ve impedido de ser bueno y religioso. Nuestro deber es alentar a cada uno en su lucha por alcanzar su más elevado ideal, esforzándose al mismo tiempo, para que ese ideal esté cada vez más cerca de la verdad.

24. - En el sistema moral hindú, hallamos que este hecho ha sido reconocido desde muy antiguos tiempos; sus escrituras y libros sobre ética, establecen diferentes reglas para las diversas clases de hombres: para el jefe de familia, para el sannyasin (El que ha renunciado al mundo) y para el estudiante.

25. - La vida de cada individuo, según las escrituras hindúes, tiene sus deberes particulares aparte de los que pertenecen en común a la humanidad toda. El hindú comienza su vida como estudiante; después se casa y se hace jefe de familia; a la vejez se retira, y, finalmente, abandona el mundo y se hace sannyasin.

A cada uno de esos estados de la vida pertenecen ciertos deberes. Ninguno de esos estados es intrínsecamente superior a los otros; la vida del casado es tan grande como la del célibe que se ha dedicado a la obra religiosa. El barrendero de la calle es tan grande y glorioso como el rey en su trono. Sacad a éste de su trono y obligadlo a hacer el trabajo del barrendero, veréis cómo se porta. Tomad al barrendero y veréis cómo gobierna. 

Es inútil decir que el hombre que vive apartado del mundo es más grande que el que vive en él; resulta mucho más difícil vivir en el mundo y adorar a Dios; que abandonarlo y vivir una vida libre y tranquila. Esos cuatro costados de vida, en la India, han sido en los últimos tiempos reducidos a dos: el de jefe de familia y el de monje. El jefe de familia se casa y cumple sus deberes de ciudadano, y el deber del otro es dedicar sus energías totalmente a la religión, predicar y adorar a Dios.

Os leeré algunos pasajes del "Maha-Nirvana-Tantra" que tratan de este asunto y veréis que es una muy difícil tarea para un hombre, ser jefe de familia y cumplir todos sus deberes perfectamente:

26. - "El jefe de familia debe ser devoto de Dios; el conocimiento de Dios debe ser la meta de su vida. Sin embargo, debe trabajar constantemente, cumplir todos sus deberes, y abandonar el fruto de sus acciones a Dios."

27. - "Es la cosa más difícil de este mundo trabajar y no preocuparse por los resultados; ayudar a un hombre y no pensar jamás que debe estar agradecido, hacer alguna obra buena sin mirar nunca si traerá renombre y fama, o nada del todo. Hasta el más consumado cobarde se vuelve valiente cuando el mundo le alaba. Un necio puede ejecutar acciones heroicas cuando tiene la aprobación de la sociedad, pero que un hombre proceda bien, constantemente, sin preocuparse de la aprobación de sus semejantes es, realmente, el mayor sacrificio que puede hacer.

El gran deber del jefe de familia es ganar el sustento, pero, debe cuidarse de no hacerlo valiéndose de la mentira, o del engaño, ni robando a los demás; tiene que recordar que su vida debe ser dedicada al servicio de Dios y de los pobres.

28. - "Sabiendo que el padre y la madre son los representantes visibles de Dios, el jefe de familia siempre y por todos los medios, debe brindarles satisfacciones. Si el padre y la madre están contentos, Dios está satisfecho con el hijo. Es, realmente, un buen hijo aquel que jamás usa palabras duras con los padres.

29. -¡”Delante de los padres no deben hacerse bromas, ni mostrar impaciencia, ni cólera o irascibilidad. Ante el padre y la madre un hijo debe inclinarse respetuosamente, permanecer de pie en su presencia y no sentarse hasta que ellos se lo manden.

30. - "Si el jefe de familia tiene comida, bebida y ropas: sin mirar primero que no carezcan de ellos su padre y su madre, sus hijos, su esposa y los pobres, comete un pecado. La madre y el padre son las causas de su cuerpo, así que el hombre debe sufrir miles de molestias por hacerles bien.

31. - "Lo mismo son sus deberes para con la esposa; nadie debe reñir a su esposa, debiendo tratarla siempre como si fuera la propia madre. Y aun cuando se halle en las mayores dificultades y trastornos, no debe enojarse con ella.

32. - "El que piensa en otra mujer que no sea su esposa, si la toca aun mentalmente, ese hombre irá al oscuro infierno.

33. - "Delante de mujeres no debe usar un lenguaje impropio ni jactarse jamás de sus poderes. No debe decir "yohice esto, yo hice aquello".

34. - "El jefe de familia debe agradar a su esposa con dinero, vestidos, amor, fe y palabras de néctar, y jamás hacer cosa alguna que pueda molestarla. El hombre que ha logrado alcanzar el amor de una casta esposa ha tenido éxito en su religión y posee todas las virtudes".

35. - Los siguientes son los deberes hacia los hijos: "Un hijo debe ser criado cariñosamente hasta su cuarto año; instruirlo hasta los dieciséis; a los veinte, emplearlo en algún trabajo y, entonces, ser tratado afectuosamente por el padre como a su igual. De la misma manera, exactamente, debe ser tratada una hija y educada con el más grande de los cuidados y cuando se case, el padre debe darle joyas y bienes.

36. - "Después el deber del hombre es atender a sus hermanos y hermanas, y a los hijos de éstos, si son pobres, y los demás parientes, sus amigos y sirvientes. Luego a las personas de la misma población, a los pobres, y a cualquiera que le pida ayuda. Si teniendo medios suficientes el jefe de familia no se ocupa de dar a los parientes y a los pobres, sabed que sólo es un bruto; no es un ser humano.

37. - "Debe evitarse la excesiva atracción por los alimentos, vestidos, cuidado del cuerpo y peinados. El jefe de familia debe ser puro de corazón y limpio de cuerpo, siempre activo y dispuesto a trabajar.

38. - "Para con sus enemigos debe ser un héroe. Debe enfrentarlos. Este es el deber del jefe de familia. No debe sentarse en un rincón y ponerse a llorar y decir tonterías acerca de la no-resistencia. Si no se porta como un héroe con sus enemigos, no ha cumplido con su deber. Y para sus amigos y parientes, debe ser tan manso como un cordero.


Karma Yoga - Swami Vivekananda
Karma Yoga - Swami Vivekananda

39. - "Es deber del jefe de familia no reverenciar a los malvados, porque si los reverencia estimula la maldad; y será un gran error si pasa por alto a los que son dignos de respeto, a la gente buena. No debe brindar con prodigalidad su amistad, ni descarriarse buscando amigos por todas partes; debe observar, las acciones de los hombres con quienes desea trabar amistad, y cómo se comportan con los demás, razonar sobre ello y recién hacerse amigo.

40. - "No debe hacer estas tres cosas: hablar de su propia fama; hacer prédica de su nombre o de sus poderes; hablar de sus riquezas, o de lo que se le haya dicho privadamente.

41. - "El hombre no debe decir que es pobre ni rico; y nunca jactarse de su riqueza. Que sea su propio consejero; éste es su deber religioso. Esto no es mera sabiduría mundana; si un hombre no lo hace así, debe ser tenido por inmoral.

42. - "El jefe de familia es la base, el sostén de toda la sociedad; el principal dador. El pobre, el débil, los niños y las mujeres que no trabajan, todos viven del jefe de familia; por lo tanto, a su cargo están ciertos deberes que debe cumplir, y para llevarlos a cabo debe sentirse fuerte y no pensar que está haciendo cosas inferiores a su ideal. Así es que, si ha hecho algo mal o cometido algún error, no debe hacerlo público; y si está entregado a alguna empresa y tiene la seguridad de que fracasará, tampoco debe hablar de ello. 

El exponer tales cosas de uno mismo, no sólo están fuera de lugar sino que debilitan al hombre y lo hacen incapaz de cumplir con sus legítimos deberes en la vida. Al mismo tiempo, debe luchar reciamente para lograr las siguientes cosas: en primer lugar, conocimiento. Y en segundo lugar, prosperidad. Este es su deber, y si no lo hace será un nadie. Un jefe de familia que no lucha por conseguir prosperidad, es inmoral. Si es perezoso y se contenta con llevar una vida ociosa, es inmoral porque de él dependen centenares de personas. Si logra riquezas, centenares de personas podrán vivir de ella.

43. - Si no hubiese en esta ciudad centenares de hombres que se han esforzado por hacerse ricos y lo han logrado ¿dónde estaría esta civilización, sus sociedades de beneficencia Y sus grandes edificios?

44. - En casos tales no es malo buscar la riqueza, porque es para distribuirla. El jefe de familia es el centro de la vida y de la sociedad. Para él es un culto lograr y distribuir generosamente la riqueza, pues el que lucha para hacerse rico siguiendo los medios buenos y con propósitos buenos está haciendo, prácticamente, lo mismo para la conquista de la salvación que el anacoreta en su celda cuando está orando; en ellos sólo vemos dos aspectos de la misma virtud de abnegación y sacrificio inspirada por el sentimiento de devoción a Dios y a todo lo que es Suyo.

45. - Debe luchar por adquirir un buen nombre; no debe jugar ni andar en malas compañías; no debe mentir, y no debe ser causa de molestias para los demás.

46. - A menudo los hombres emprenden cosas sin contar con los medios para realizarlas, con el resultado que engañan a otros para lograr sus fines. Luego hay en todas las cosas el factor tiempo que debe tomarse en consideración; lo que en cierto momento puede ser un fracaso, tal vez, en otro, sea un grandísimo éxito.

47. -El jefe de familia debe decir la verdad, hablar cordialmente, usar las palabras que agradan a la gente y que harán bien a los demás; no debe hablar de los asuntos relacionados con los otros hombres.

48. - El jefe de familia, cavando estanques, plantando árboles al borde de los caminos, estableciendo lugares de descanso para los hombres y los animales, haciendo caminos y construyendo puentes, se dirige hacia la misma meta que el más grande de los yoguis.

49. - Esta es una parte de la doctrina del karma yoga -actividad, el deber del jefe de familia. Hay un pasaje más adelante, donde se dice: "Si el jefe de familia muere en el campo de batalla, luchando por su país o su religión, llega a la misma meta que el yogui por la meditación", mostrando, con ello, que lo que es deber para uno no lo es para el otro; al mismo tiempo, esto no quiere decir que un deber  eleva y el otro rebaja; cada deber tiene su propio lugar y según las circunstancias en que nos encontramos debemos cumplir con nuestros propios deberes.

50. - Una idea surge de todo esto, la condenación de toda debilidad. Esta es una idea particular de todas nuestras enseñanzas que me gusta, ya sea en la filosofía, en la religión, o en la acción. Si leéis los Vedas hallaréis repetida siempre esta palabra: "intrepidez", no temer nada. El temor es un signo de debilidad. Un hombre debe cumplir sus deberes sin hacer caso de las burlas ni temer al ridículo.

51. - Si un hombre se retira del mundo para adorar a Dios, no debe pensar que aquellos que viven en él y actúan para el bien del mundo, no está adorando a Dios; tampoco los que viven en el mundo dedicados a sus esposas e hijos, deben pensar que los que han abandonado el mundo son vagabundos despreciables... Cada uno es grande en su propio lugar. Ilustraré este pensamiento con un cuento:

52. - Cierto rey, acostumbraba preguntar a todos los sannyasines que llegaban a su país: "¿Quién es más grande, el que abandona el mundo y se hace sannyasin o el que vive en el mundo y cumple sus deberes como jefe de familia?" Muchos sabios habían tratado de resolver el problema. Unos aseguraban que el sannyasin era el más grande, a lo cual el rey pedía que probaran su afirmación. Cuando no podían hacerla, les ordenaba casarse y hacerse jefes de familia. Otros decían: "El jefe de familia, que cumple sus deberes es más grande". A estos, también el rey les pedía pruebas. Cuando no podían darlas les pedía, también, que se dejaran de ser jefes de familia.

53. - Llegó, por último, un joven sannyasin y el rey le hizo la misma pregunta. "Cada uno, ¡Oh rey!, es grande en su propio lugar", le contestó. "Probadme eso", dijo el rey. "Os lo probaré", repuso el sannyasin, "pero primero debéis venir a vivir conmigo y durante algunos días hacer la vida que yo hago para que os lo pueda demostrar". El rey consintió y siguió al sannyasin fuera de su propio territorio. Atravesaron muchos países hasta que llegaron a un gran reino. En la capital de éste, tenía lugar una importante ceremonia. El rey y el sannyasin oyeron el sonar de tambores y música, también a los pregoneros; el pueblo estaba reunido en las engalanadas calles y se hacía una gran proclama. El rey y el sannyasin se detuvieron para ver lo que pasaba. El pregonero proclamaba en alta voz que la princesa, hija del rey de aquel país, estaba por elegir esposo entre los que se congregaran ante ella...

54. - Era una antigua costumbre en la India que las princesas eligieran esposo de esta manera, teniendo cada una su idea acerca de la clase de hombre que quería para marido; unas preferían el más hermoso; otras el más erudito; otras, a su vez, el más rico, y así por el estilo... Todos los príncipes de los países vecinos se presentaban ante ella con sus más lujosos atavíos. A veces, también ellos tenían pregoneros que enumeraban ventajas y razones por las cuales esperaban que la princesa los eligiera. Ésta era conducida en su trono de un lado a otro con gran pompa; los miraba, escuchaba, y si no le satisfacían decía a los que la conducían: "adelante", sin prestar más atención en los pretendientes rechazados. Si, por el contrario, alguno de ellos le agradaba, le colocaba una guirnalda de flores y le hacía su esposo.

55. - La princesa del país al cual nuestro rey y el sannyasin habían llegado celebraba una de esas interesantes ceremonias. Era la princesa más bella del mundo y su esposo sería quien gobernase el reino a la muerte de su padre. La princesa deseaba casarse con el más hermoso, pero no podía hallar uno que le agradara. Varias veces habían tenido lugar aquellas reuniones, pero la princesa aun no había podido elegir su esposo. Esta reunión era la más espléndida de todas, había concurrido a ella más gente que nunca. La princesa llegó en un trono y los portadores la conducían de una parte a otra. 

Parecía que no se fijaba en ninguno y todos comenzaban ya a sentir frustradas sus esperanzas viendo que aquella reunión resultaría también Un fracaso. En aquel momento llegó un joven, un sannyasin, bello como si el sol hubiera descendido a la tierra, y colocándose en un rincón de la asamblea observaba lo que pasaba.El trono con la princesa se aproximó a él, y tan pronto como ella le vio, detuvo se y le echó la guirnalda al cuello. 

El joven sannyasin tomó la guirnalda y tirándola dijo: ¿Qué insensatez es ésta? Yo soy un sannyasin. ¿ Qué es el matrimonio para mí? El rey pensó que tal vez aquel hombre era pobre y por eso no se atrevía a casarse con la princesa, y le dijo: " ¡Con mi hija va medio reino ahora, y todo él después de mi muerte!" Y puso otra vez la guirnalda sobre el sannyasin.

El joven la tiró de nuevo, diciendo: "Insensato. Yo no quiero casarme", y se marchó rápidamente de aquel lugar.

56. - Pero la princesa, que había quedado tan enamorada de aquel joven, dijo: "Debo casarme con este hombre o moriré", y fue tras él para hacerlo volver. Entonces, nuestro otro sannyasin, el que había llevado al rey allí, le dijo: "Rey, sigamos a esta pareja"; y los siguieron tras, pero a una buena distancia. El joven sannyasin que había rehusado casarse con la princesa, se internó tierra adentro algunas millas; entonces llegó a un bosque y penetró en él seguido de la princesa; ambos a su vez eran seguidos por los otros dos. Mas aquel joven sannyasin conocía muy bien ese bosque y todas sus intrincadas sendas; de pronto tomó una y desapareció, sin que la princesa pudiera descubrirle. Después de procurar hallarle, en vano, durante largo tiempo, se sentó bajo un árbol y comenzó a llorar, pues no sabía cómo salir del bosque.

Entonces nuestro rey y el sannyasin se le acercaron y le dijeron: "No lloréis; os enseñaremos el camino para salir del bosque, pero está demasiado oscuro para hallarlo ahora. Aquí hay un árbol frondoso; descansemos bajo él y a la mañana partiremos temprano y os mostraremos el camino”.


 Swami Vivekananda
 Swami Vivekananda 

57. - En aquel árbol vivía en un nido un pajarito con su compañera y tres hijitos. El pajarito miró hacia abajo y al ver tres personas bajo el árbol dijo a su esposa: "¿Qué haremos, querida? Hay tres huéspedes en casa, es invierno y no tenemos fuego". Entonces se echó a volar y consiguió un pequeño tizón ardiendo, lo llevó en el pico y lo dejó caer ante los huéspedes, quienes agregando leña lograron tener un brillante fuego. Pero el pajarito no quedó satisfecho. 

De nuevo dijo a su esposa: "¿Qué haremos, querida? Estas personas tienen hambre y no tenemos nada para darles de comer. Somos amos de casa, nuestro deber es dar alimentos a cualquiera que llegue a ella. Yo debo hacer lo que pueda, les daré mi cuerpo”. Dicho esto se lanzó en medio del fuego y pereció. Los huéspedes, lo vieron caer y trataron de salvarlo, pero no les dio tiempo.

58. - La compañera del pajarito vio lo que su esposo había hecho y se dijo: "Aquí hay tres personas y sólo tienen un pájaro para comer". No es bastante; mi deber como esposa es no dejar que los esfuerzos de mi esposo hayan sido en vano; que tengan mi cuerpo también" y se arrojó al fuego en el cual murió quemada.

59. - Entonces los tres pajarillos, al ver lo que se había hecho y advertir que aun no había bastante alimento para los tres huéspedes, dijeron: "Nuestros padres han hecho lo que han podido y todavía no es suficiente. Nuestro deber es proseguir la obra de nuestros padres; que se vayan nuestros cuerpos también". Y se lanzaron también al fuego.

60. - Asombrados de lo que habían visto, las tres personas no pudieron, naturalmente, comer aquellos pájaros. Pasaron la noche sin comer y a la mañana el rey y el sannyasin indicaron el camino a la princesa, volviendo ésta ala casa de su padre.

61. - Entonces, el sannyasin dijo al rey: "Rey, habéis visto que cada uno es grande en su lugar. Si queréis vivir en el mundo, vivid como aquellos pájaros, pronto en cualquier momento para sacrificarlos por los demás. Si queréis renunciar a él, sed como aquel joven para quien la más hermosa mujer y un reino nada significaron. Si queréis ser  jefe de familia, haced que vuestra vida sea un sacrificio por el bienestar de los demás; si elegís la vida de renun-ciación, no miréis siquiera la belleza, ni el dinero ni el poder. Cada uno es grande en su propio lugar, pero el deber del uno no es el deber del otro".


Aqui te dejo uno vídeo de Swami Vivekananda sobre el secreto de la Concentración y en esta entrada a mi blog lo quiero compartir con vos espero que te sirva de algo para un mayor avance espiritual. Namaste! 








Fuente: Video www.youtube.com
Fuente:  Swami Vivekananda/ es.wikipedia.org

Karma Yoga Prefacio por Swami Vijoyananda - Swami Vivekananda

Ramakrishna maestro de Swami Vivekananda

Prefacio por Swami Vijoyananda



 Nos sentimos felices al presentar la primera edición de una traducción auténtica y correcta de “Karma-Yoga", de Swami Vivekananda. Las obras del gran Swami Vivekananda son expresiones de la Suprema Verdad. Swami Vivekananda, discípulo predilecto de Sri Ramakrishna (la Encarnación Divina) era un ser muy elevado. Estaba establecido en Dios. No sé cuántos de mis queridos lectores comprenderán el significado de este concepto. 

Les daré una idea aproximada de este estado de bienaventuranza que, para el caso, podríamos definirlo así: Swami Vivekananda vivía casi todo el tiempo en constante comunión con Dios. De manera que sus dichos y escritos son expresiones misericordiosas que ayudan a aquellos seres que sinceramente están buscando (según su propio temperamento) un sendero, un entendimiento, para lograr la Suprema Meta de la vida humana: Liberación Absoluta.

Si el lector tiene un temperamento activo y, al mismo tiempo, por su propia experiencia nota que su naturaleza ya no acepta la norma de la mayoría de la gente de una satisfacción momentánea en el plano sensorio y quiere disfrutar aquella plenitud de dicha donde nadie queda excluido, este lector encontrará la lectura del “Karma-Yoga” útil y de gran beneficio. Algunos creen que sólo por la lectura de buenos libros uno puede ser espiritual. 


Swami Vivekananda
Swami Vivekananda

La mera lectura, si no va acompañada de la práctica recomendada, puede hacer del lector con buena memoria un polemista de “Peñas”o “Club de Debates” donde se discute toda clase de ideas, hasta las ideas filosóficas y religiosas. Lo cierto es que la lectura de los libros escritos por verdaderos maestros, que son figuras condensadas de la Suprema Verdad, ayudan sólo a aquellos que sufren constantemente inquietud espiritual, en medio de la activa vida del progreso material, quienes llevan una vida moral y ética, que son naturalmente veraces y amantes de la humanidad, saben aprovechar los textos espirituales; para los otros (si los llegan a leer) no tienen más sentido que el de “una lectura más”, que, muchas veces, si algo les deja es una profunda confusión.

Por ejemplo, ¿cuántos de nosotros podemos comprender el significado real del dicho de la Encarnación Divina Sri Krishna cuando nos dice: Tenemos derecho a trabajar pero no a sus frutos? Muchos dicen que es imposible actuar sin pensar o sin anhelar el fruto, el resultado de la acción. Sin embargo, ese pensamiento, ese deseo que es acompañado por la febril esperanza en el fruto, les hace cada vez mas débiles, más limitados; se alejan cada vez más del verdadero progreso, que los convertiría al estado de Ser puro, esto es, en la Plenitud misma. 

Hay personas, que dicen ser muy instruidas, cuya opinión está formada por la lectura de los diarios y revistas - generalmente llenos de partidismos y de un pernicioso nacionalismo-, que creen que en el Occidente todos los seres humanos son muy activos y muy prácticos, y que piensan que los hindúes son poco activos, casi holgazanes y muy soñadores. Tales opiniones positivamente equivocadas y muy dañinas. La verdad es que, en todas partes del mundo, hay gente de la más variada mentalidad. Así como en la India se encuentra gente que vive para comer,también se encuentra en el Occidente gente contemplativa y dedicada a la vida espiritual, cuya realización se logra, por la activa práctica del inegoísmo.

Las diferencias que separan a los orientales de los occidentales son meramente superficiales; son un puñado de ideas locales, regionales, de supersticiones y tradiciones, de nombres y formas, de modos de comer, de vestir y de divertirse. Debajo de esa superficialidad, los problemas y sus soluciones son puramente humanos, no son orientales ni occidentales. Sin embargo, por esa influencia ajena, nos equivocamos y, a veces, nos equivocamos enormemente, sembrando y cosechando desprecio, odio y rencor.

Sólo será de provecho la lectura de “Karma-Yoga” para aquellos que han desarraigado de su mente esas limitantes ideas de “superioridad” e “inferioridad”, de crudo egoísmo, que mantienen al hombre en el nivel animal a pesar de su cuerpo humano. Filosóficamente, Swami Vivekananda es un Vedantista. Por su propia realización sabia que Dios trascendental es, a la vez, Dios universal y, también, que todo lo que existe es Dios manifestado. Eso de pensar que en algún momento estamos separados de Dios es la mayor ignorancia del ser humano y todo el progreso espiritual no es nada más que el esfuerzo, cualquiera sea el sendero que se siga, para destruir esa tan dañosa insensatez.


Los Vedantistas declaran que hay tres clases de seres humanos:

1) Los baddhas, aquellos que están profunda e inconscientemente ligados a las ideas y objetos transitorios. Ellos aceptan como única realidad la vida objetiva; creen que son criaturas de la naturaleza, aunque a veces, sin sentirlo, dicen que Dios es el creador. Su vida se manifiesta a través de los siguientes actos: respirar, moverse, comer, descansar o dormir, divertirse, hacer el acto sexual, temer o, atemorizar. Todos esos actos los llevan acabo con o sin la ayuda de la máquina. La inmensa mayoría de los seres humanos pertenece a esta categoría. Ellos no comprenderán el “Karma-Yoga”.

2) Mamukshu, o activos aspirantes a la liberación. Las personas de este tipo han visto que el logro fácil o difícil de los objetos o ideas que buscan para satisfacer sus deseos corpóreos o mentales, no los libera de esa ligadura que sienten, de ese encadenamiento que nos impone la dependencia, que les resulta no sólo molesto sino que, a veces, llega a ser penoso y hasta doloroso. Son ellos quienes buscan, se esfuerzan y experimentan diversos métodos, opiniones y consejos, para ser libres. Pero, una cosa esencial les falta, y ésta es, que no se examinan a sí mismo, no buscan su propia, intima naturaleza. 

No saben si esa intima naturaleza es activa, emocional, filosófica o mística. Siguen leyendo muchos libros, oyendo opiniones ajenas y, a veces, tratan de encaminar su vida durante cierto tiempo influido por la atracción de alguna lectura o conferencia de algún escritor o conferencista. Aún más. Como al principio sus sufrimientos y problemas surgen en el plano físico-mental, buscan soluciones de alivio inmediato, ya sea para ellos, o para sus familiares, o para su patria o para la humanidad toda, pero siempre sin llegar a la raíz del mal. Si no son religiosos ocasionales, practicantes de algún culto devocional, siguen haciendo obras altruistas. Sin duda alguna, no llevan la vida de los baddhas, o sumergidos en conceptos puramente materiales; pero, debo aclarar que su progreso hacia la vida espiritual es muy limitado. 

Hay gente instruida, por lo menos de habla española, que considera a sus actos altruistas como práctica de inegoísmo. El hombre del mundo, aunque sea muy instruido, difícilmente comprende que uno puede vivir, actuar y sentir felicidad, pensando y actuando continuamente para los demás. Porque la clave del "Karma-Yoga" consiste en la práctica del inegoísmo, esto es, el continuo “no yo, sino tú". Este "tú" puede ser la Divinidad, o cualquier ser. Todos piensan y actúan, todos producen “karma", pero sólo los bien despiertos, amantes de lo permanente, del estado de liberación, pueden y practican, el "Karma.Yoga". Los devotos pueden y deben practicar el karma-yoga, ofrendando a Dios todos sus actos y pensamientos, y los resultados de ambos.

3) La tercera clase de gente es conocida como mukta, o liberado. Son muy pocos los que en una vida llegan a un estado tan elevado. La mayoría de ellos se despojan hasta de la noción de su personalidad, y después de haber logrado ese estado de bienaventuranza viven muy poco tiempo más, pero la bondad fluye de ellos naturalmente y ayudan a muchos aspirantes espirituales. Entre los seres de esta categoría muy de vez en vez viene uno que, por la especial e inexcrutable voluntad Divina, viven para esparcir el divino mensaje de la Liberación.

Históricamente, el origen de este mensaje sobre Karma-Yoga, para nuestra época, quedó sellado en un día del año 1884. Sri Ramakrishna, la Encarnación Divina, estaba bajando del estado supraconsciente del samadhi, donde se unía con la Purísima Conciencia Divina. Repitió varias veces una expresión religiosa de los vaisnavas, adoradores de Vishnú, que dice: "Caridad a los seres, afecto al Santo Nombre y adoración a los devotos". 

Después de repetirla dos o tres veces, la corrigió, diciendo: "¡Qué insensatez! ¿Quién eres tú para hacer caridad a los seres? ¡El ser es Shiva (Dios Mismo)! Se lo debe servir." La habitación donde ocurriera ese hecho maravilloso estaba llena de devotos de Sri Ramakrishna. Todos le habían oído. Un momento después algunos jóvenes salieron y se reunieron afuera: entre ellos estaba Vivekananda. Muy emocionado, dijo a los otros: "¡Qué maravilla! ¡Qué cosa sorprendente y completamente nueva hemos oído hoy! Si Dios quiere, algún día esparciré al mundo entero ese divino mensaje." Y ese mensaje lo dio al mundo, en forma sistematizada, Swami Vivekananda en "KARMA-YOGA". 

Aun la gente buena, de cualquier parte del mundo, que constantemente hace obras altruistas, muy rara vez concibe la idea de liberación o salvación por la misericordia Divina. Ellos sienten el dolor humano, ven que sus semejantes sin instrucción llevan una vida embrutecida y considerándolos necesitados y dolientes los ayudan. Pero, en la ayuda que presta una persona u otra sigue existiendo el concepto de diferencia.

Estos conceptos de alto y bajo, rico y pobre, sano y enfermo es la sementera de todo mal. Ese mal sólo puede ser sacado de la mente por la práctica de karma yoga, sirviendo a todos los seres humanos, considerándolos como vivientes manifestaciones del Único, indivisible Dios. Con esta nueva modalidad del "servicio", el servidor y aquel a quien se sirve, ambos quedan beneficiados; quien así sirve deshace su egoísmo y progresa hacia lo universal, alcanzando lo cual uno se vuelve inmortal y goza de la bienaventurada Liberación.


Swami Vijoyananda
Swami Vijoyananda


El Karma- Yoga nos enseña y nos ayuda positivamente, pues aprendemos que por cualquier acción inegoísta podemos sentir la presencia de Dios. Es un hecho muy triste y lamentable el ver que, en todas partes del mundo, la inmensa mayoría lleva una vida sumida en la ignorancia, falta de instrucción, hasta de una alimentación básica nutritiva, y esta clase de gente, de mentalidad reducida, sólo puede levantarse por la cariñosa manifestación de la vida inegoísta.

Desde la guerra ruso-japonesa el mundo, en una o en otra parte, está en guerra, en pequeña o en gran escala. La paz es hoy un concepto utópico. Hay muchas clases de progresos, de los cuales se habla y se oye hablar, pero todos ellos mantienen y robustecen, casi en todos los casos, uno de los peores y más dañino de los vicios del ser humano: el egoísmo. Que los instruidos se den cuenta de esto y piensen seriamente para no convertirse en participe activos o inconscientes de la propagación de este cáncer mental que está diezmando la sociedad humana.

El mensaje del KARMA-YOGA llega a todos nosotros, para que seamos bien activos, purifiquemos nuestro corazón de toda mezquinad y hagamos de la vida toda un ininterrumpido servicio a la humanidad, humanidad que es la más evidente y mejor manifestación de la Divinidad. He oído muy a menudo una queja: "¿Por qué debemos luchar tanto?''. Aquel que no lucha es un perezoso, una cosa inerte. ¡Luchemos para conquistar el bienaventurado estado de la Liberación! Entonces, sólo entonces, en la plenitud sentiremos la Paz. Sirviendo a todos los seres necesitados como siendo manifestaciones Divina, ofrendando el fruto de toda accióna Dios, seremos bienaventurados. Ésa es la gran lección del “Karma-Yoga". 


Fuente: Texto: Prefacio por Swami Vijoyananda
Fuente:  Swami Vivekananda/ es.wikipedia.org

Aforismos del Yoga de Patanjali Independencia - Swami Vivekananda

 INDEPENDENCIA.


Es el Swami Vivekananda quien comenta y aclara los "Aforismos sobre Yoga" de Patanjali, pero no lo hace de una manera meramente intelectual sino con la autoridad propia de quien, como él, era un ser extraordinario y, además, había realizado el Raja Yoga. 

No sólo los aspirantes espirituales sino también aquellos que andan ansiosamente tras el verdadero conocimiento, sabrán valorar el aporte que significa una obra de esta magnitud.

La versión directa del inglés de los aforismos, fue igualmente hecha por el Swami Vivekananda, venciendo la dificultad que ofreciera siempre a los orientalistas este tipo de expresión en sánscrito, tan precisa y concisa, que su interpretación correcta llegó a ser casi imposible incluso para muchos eruditos en esa antigua lengua.


CAPÍTULO 4:


1. Los poderes psíquicos ("siddhis") se obtienen por nacimiento, por medios
químicos, por virtud de las palabras, por mortificación o por concentración.

A veces nace el hombre con poderes psíquicos, con los que ganó en anteriores encarnaciones. Entonces nace para disfrutar de los poderes adquiridos. Dícese que Kapila, el fundador de la filosofía sankya, nació siddha, lo que literalmente significa el hombre que logró éxito.

Afirman los yoguis que los poderes psíquicos pueden obtenerse por procedimientos químicos. Todos sabemos que la química tuvo origen en la alquimia, cuando los alquimistas buscaban la piedra filosofal y el elixir de vida. En la India hubo una secta llamada de los rasayanas cuya idea era que la idealidad, el conocimiento, la espiritualidad y la religión eran todas cosas muy buenas, pero que sólo se podían obtener por medio del cuerpo, de modo que si el cuerpo muere, se necesita mucho más tiempo en el nuevo cuerpo para lograr el anhelado fin. 

Por ejemplo, si un hombre desea practicar el yoga o espiritualizarse, y antes de adelantar gran cosa en su propósito muere el cuerpo, necesita comenzar otra vez en el nuevo cuerpo y así sucesivamente nuevo comienzo en cada nuevo cuerpo. Por lo tanto, si el cuerpo pudiera hacerse vigoroso y perfecto, de modo que se librara de nacimientos y muertes, no necesitaría el hombre tanto tiempo para llegar a ser espiritual.

Así es que los rasayanas cuidan primeramente de fortalecer el cuerpo y afirman que es posible conferirle inmortalidad, pues si la mente construye el cuerpo, y si es verdad que la mente es una proyección de la infinita energía, no puede tener límite su capacidad de extraer cuanta energía necesite. 

¿Por qué ha de ser imposible conservar perpetuamente nuestro cuerpo? Hemos de construir cuantos cuerpos hayamos de tener, pues cuando el que ahora tenemos muera, habremos de construir otro; y si podemos hacer esto, ¿por qué no hacerlo desde luego sin necesidad de desprendernos del cuerpo que ahora tenemos?

Esta teoría do los rasayanas es perfectamente exacta. Si es posible que vivamos después de la muerte y tengamos que construirnos otro cuerpo, ¿por qué ha de ser imposible la continua renovación del cuerpo que ahora tenemos, sin necesidad de desintegrarlo? También opinan los rasayanas que el mercurio y el azufre entrañan maravillosa virtud, y por medio de ciertas preparaciones de estas substancias puede el hombre conservar su cuerpo tanto tiempo como quiera. Otros creen que mediante ciertas drogas podrían adquirir poderes psíquicos tales como volar por los aires.

A los rasayanas debemos muchas de las más eficaces medicinas del presente día, especialmente el empleo de los metales en terapéutica. Algunas escuelas yoguistas afirman que algunos de sus principales instructores viven todavía en sus viejos cuerpos. Patanjali, la prestigiosa autoridad de la filosofía yoguista, no niega esta posibilidad.

El poder de las palabras. - Hay ciertas sagradas palabras, llamadas mantras, que si se repiten en las apropiadas condiciones confieren extraordinarios poderes psíquicos. Día y noche estamos viviendo en medio de un cúmulo de prodigios sin que nos demos cuenta de ellos. No hay límite para el hombre en el poder de las palabras ni el de la mente ni en el del pensamiento que brota de la mente.

Mortificación. - Sabemos que en todas las religiones se han practicado la mortificación y el ascetismo. En estos dos conceptos religiosos los hinduistas han llegado siempre a los extremos. Hay quienes permanecen constantemente con las manos en alto hasta que se anquilosan. Otros se mantienen erguidos día y noche hasta que se les hinchan los pies y se les envaran las piernas de modo que ya no pueden doblarlas y han de estar de pie toda su vida. 

Una vez vi a un hombre que mantenía sin cesar las manos en alto, y al preguntarle qué sintió en los primeros días de aquella mortificación, me dijo que era un tormento horrible, hasta el punto de verse obligado a bañarse en el río para experimentar algún alivio. Al cabo de un mes ya no sufría mucho. Por medio de estas prácticas es posible adquirir poderes psíquicos.

Concentración - Es el yoga propiamente dicha, el estado de samadhi, el principal tema y el supremo medio de la ciencia de la Yoga.

Los medios precedentes son secundarios y por ellos no puede llegarse al superior estado. Samadhi es el medio de alcanzarlo todo en el orden mental, moral o espiritual.

2. La transmutación del cuerpo se opera eliminando los obstáculos que se oponen a su naturaleza.

Nos ha dicho Patanjali que los poderes psíquicos pueden ser congénitos o adquirirse por medios químicos o por mortificación. También admite que puede conservarse el cuerpo indefinidamente. Ahora nos dice cuál es la causa de la transmutación del cuerpo, y afirma que por la eliminación de los obstáculos que se oponen a su naturaleza o sea por el cumplimiento de las leyes de su naturaleza según explica en el siguiente aforismo.

3. Las buenas y malas acciones no son las causas directas de las transformaciones de la naturaleza sino que actúan como quebrantadores de obstáculos en la evolución de la naturaleza, así como el agricultor quebranta los obstáculos que se oponen a la corriente del agua, para que fluya por su propia naturaleza.

El agua para el riego de los campos está ya en el canal, pero las compuertas la detienen. El agricultor abre las compuertas y el agua fluye naturalmente por ley de gravitación. De la propia suerte, todo poder y todo progreso está ya en los hombres, pues la naturaleza humana es de por sí perfecta; pero los obstáculos le impiden seguir su propio curso. 

Si alguien elimina los obstáculos, se desembarazará su naturaleza y se actualizarán sus latentes poderes. Los que llamamos malvados se transmutan en santos tan pronto como, eliminados los obstáculos, se libera la naturaleza. La naturaleza nos impele a la perfección, y a la perfección conducirá a todos con el tiempo. Las prácticas y esfuerzos de las religiones exotéricas son obra negativa e ineficaz para quitar los barrotes y abrir las puertas de la perfección que es nuestro derecho de nacimiento, nuestra naturaleza.

Aforismos del Yoga de Patanjali Independencia - Swami Vivekananda
Aforismos del Yoga de Patanjali Independencia - Swami Vivekananda 

Hoy día se comprende mejor a la luz de las modernas investigaciones la teoría de la evolución de los antiguos yoguis, aunque la teoría de los yoguis da más satisfactoria explicación. Son inadecuadas las dos causas que los modernos pensadores atribuyen a la evolución: la selección sexual y la supervivencia del más apto. Supongamos que el humano conocimiento adelante hasta el punto de eliminar toda competencia, tanto en lo relativo al sustento físico como en lo referente a la selección sexual. 

En este caso, según los modernos pensadores, se detendría el progreso humano y desaparecería la humanidad. El resultado de esta teoría es proporcionar a todo opresor un argumento para acallar los escrúpulos de su conciencia. ¡No faltan quienes echándoselas de filósofos quisieran suprimir a los malvados y a los inútiles (siendo ellos, por supuesto, los únicos jueces de la inutilidad) para así resguardar a la raza humana!

Pero el insigne antiguo evolucionista Patanjali declara que el verdadero secreto de la evolución consiste en manifestar la perfección ya latente en todo ser, pero obstruida de modo que el infinito flujo lucha por manifestarse. Las luchas y competencias son resultado de nuestra ignorancia porque desconocemos la manera eficaz de abrir la compuerta para que fluyan las aguas. El infinito flujo debe manifestarse y es la causa de toda manifestación. 

Las competencias y luchas por la vida y por la satisfacción sexual son momentáneas, innecesarias, de extraños efectos y ocasionadas por la ignorancia. Aun cuando toda competencia haya cesado, la latente perfección de la naturaleza nos impelerá hacia adelante hasta que por completo se actualice. Por lo tanto, no hay razón para creer que la competencia sea necesaria para el progreso. 

En el animal estaba latente y reprimido el hombre, pero tan pronto como se abrió la puerta surgió el hombre. De la propia suerte, en el hombre está potencialmente el dios reprimido y encerrado por los cerrojos y barras de la ignorancia. Cuando el conocimiento quebranta los cerrojos y barrotes, se manifiesta el dios.

4. De la egoidad proceden las mentes creadas.

Según la teoría del karma recibimos el resultado de nuestras buenas o malas acciones, y toda la finalidad de la filosofía consiste en alcanzar la gloria del hombre. Todas las Escrituras cantan la gloria del hombre, del alma y con el mismo acento predican la doctrina del karma. Una buena acción produce tal o cual resultado y una mala acción produce talo cual otro; pero si el alma pudiera quedar influida por una buena o una mala acción dejaría de ser alma. 

Las malas acciones entorpecen la manifestación de la naturaleza de Purusha. Las buenas acciones eliminan los obstáculos y se manifiesta la gloria de Purusha. Nunca se altera ni se muda ni cambia la esencia de Purusha. Haga lo que haga el individuo, jamás anulará su propia gloria, su propia naturaleza, porque el alma no puede quedar afectada por cosa alguna; tan sólo la envuelve un velo que encubre su perfección.

A fin de agotar prontamente su karma los yoguis crean kayavyuha o grupos de cuerpos en que agotarlo, y para estos cuerpos crean mentes en virtud de su egoidad. Las llaman "mentes creadas" para distinguirlas de su mente original.

5. Aunque son diversas las actividades de las diferentes mentes creadas, la mente original las gobierna a todas.

Estas diversas mentes que actúan en dichos diferentes cuerpos son mentes artificiales, y también son artificiales los cuerpos, es decir, mentes y cuerpos elaborados. La materia y la mente son como dos inagotables almacenes, y el yogui sabe cómo gobernarlas.

Este secreto es propiedad de todo hombre, pero se les ha olvidado, y cuando lleguen a yoguis lo recordarán. Entonces será posible modelar la materia y la mente en cualquier forma que convenga. El material de que se elabora una mente .artificial es el mismo que se emplea en la construcción del macrocosmos. No se ha de entender que la mente sea una cosa y la materia otra sino que son distintos aspectos de la misma cosa. 

Asmita, la egoidad, es el material, el sutil estado de existencia del que elaboran los yoguis sus mentes y cuerpos artificiales. Por lo tanto, cuando el yogui descubre el secreto de las energías de la naturaleza, puede elaborar cuantos cuerpos y mentes quiera, de la substancia llamada egoidad.

6. Entre las diversas chittas, únicamente está libre de deseos la que alcanzó el samadhi.

Entre las diversas mentes que vemos en los hombres, sobresalen las que alcanzaron el estado de samadhi o de perfecta concentración. El que obtiene algunos poderes psíquicos por medio de medicinas, de palabras o de mortificaciones todavía tiene deseos; pero libre de deseos está quien por concentración alcanzó el estado de samadhi.

7. Las obras no son blancas ni negras para los yoguis. Para otros son negras,
blancas y grises.

Cuando el yogui alcanza la perfección, sus acciones y el karma de ellas resultante no le ligan, porque no le movió el deseo. Mas para el hombre ordinario, que todavía no llegó a la perfección, las obras son de tres clases: negras las malas, blancas las buenas; y grises las entreveradas de bien y mal.

8. De estas tres clases de obras sólo se manifiestan en cada estado aquellas cuyos deseos convienen al respectivo estado. Las demás quedan interinamente en suspenso.

Supongamos que yo he contraído las tres clases de karma bueno, malo y entreverado. Supongamos que muero y llego a ser un dios en el cielo. Los deseos en un cuerpo de dios no son los mismos que los deseos en un cuerpo humano. El cuerpo de un dios no come ni bebe. 

¿Qué es de mis pasados karmas resultantes del deseo de comer y beber? ¿Qué se hace de estos karmas cuando yo llegue a ser un dios? La respuesta es que los deseos sólo pueden manifestarse en su propio ambiente. Sólo se manifestarán los deseos apropiados al ambiente y los demás quedarán en reserva.

Durante la vida terrena tenemos deseos divinos, deseos humanos y deseos animales. Si me revisto de un cuerpo divino, sólo se manifestarán los buenos deseos, porque les conviene el ambiente que me rodea. Si me revisto de un cuerpo animal, sólo se manifestarán los deseos animales, y los buenos deseos permanecerán en espera. ¿Qué demuestra esto? Que por medio del ambiente podemos contrarrestar los deseos. Solamente se manifestará el karma adecuado al ambiente. Esto demuestra que el poder del ambiente es capaz de regir el karma.

9. Los deseos son consecutivos aunque estén separados por clases, por espacio y tiempo, pues hay identificación de memoria e impresiones.

Las experiencias se transmutan en impresiones, y la s reavivadas impresiones se transmutan en memoria. Se entiende aquí por memoria la inconsciente coordinación de pasadas experiencias reducidas a experiencias con la presente acción consciente. En cada cuerpo sólo son causa de acción el grupo de impresiones adquiridas en un cuerpo análogo, pues las experiencias adquiridas en un cuerpo distinto, quedan en suspenso.

Cada cuerpo actúa como si fuera el descendiente de una serie de cuerpos de su propia especie. Así no se interrumpe la consecutividad o encadenamiento de los deseos.

Aforismos del Yoga de Patanjali Independencia - Swami Vivekananda
Aforismos del Yoga de Patanjali Independencia - Swami Vivekananda 

10. Como quiera que el deseo de felicidad es eterno, el deseo no tiene principio.

Toda experiencia está precedida por el deseo de felicidad; y por tanto, si cada nueva experiencia se basa en la tendencia engendrada por una experiencia anterior, el deseo de felicidad no tuvo principio.

11. Como el deseo está mantenido por la causa, el efecto, el soporte y los objetos de sensación, si éstos no existen, tampoco existirá el deseo.

Los deseos están mantenidos por la causa y el efecto. Suscitado un deseo no se desvanecerá sin producir su efecto. Además, la materia de la mente es el vasto almacén, el soporte de todos los pasados deseos en forma de samskaras, y hasta que por sí mismos se consuman no se desvanecerán. Por otra parte, mientras los sentidos perciban objetos exteriores se suscitarán deseos. Si fuera posible eliminar la causa, el efecto, el soporte y los objetos de sensación se desvanecerían por completo el deseo.

12. El pasado y el futuro existen de por sí. Las cualidades tienen diferentes modos.

Significa este aforismo que la existencia nunca procede de la inexistencia. Aunque el pasado y el futuro no existan en forma manifestada, existen en forma sutil.

13. El pasado y el futuro están o manifestados o en forma sutil y son de la
naturaleza de las gunas.

Las gunas son las tres cualidades: sattva, rajas y tamas cuya grosera manifestación es el universo sensible. El pasado y el futuro provienen de los diferentes modos de manifestación de estas gunas.

 14. La unidad de las cosas deriva de la unidad en los cambios.

Aunque hay tres cualidades fundamentales, sus cambios están coordinados; y por tanto, todos los objetos tienen su unidad.

15. Puesto que la percepción y el deseo varían con relación al mismo objeto, la mente y el objeto son de diferente naturaleza.

Hay un mundo objetivo independiente de nuestra mente, y por lo tanto no puede ser verdadera la enseñanza del idealismo budista. Puesto que cada cual considera diferentemente una misma cosa, no puede ser esta cosa mera imaginación o concepto formado por la mente de un particular individuo.

16. La mente conoce o desconoce las cosas según cómo colorean la mente.

17. Siempre son conocidos los estados de la mente, porque el señor de la mente, Purusha, es inmutable.

El fundamento de esta teoría está en que el universo es a la par mental y material. Lo mental y lo material están en constante fluctuación. ¿Qué es este cuerpo? Una combinación de moléculas en constante cambio. Unas salen y otras entran. Es como un vórtice; pero ¿qué constituye la unidad? ¿Qué hace que sea el mismo cuerpo? Los cambios son rítmicos y en armónico orden envían impresiones a mi mente, y estas impresiones forman en conjunto una continua imagen, aunque las partes cambian sin cesar. También la mente está cambiando de continuo.

La mente y el cuerpo son como dos capas de la misma substancia que se mueven a diferente grado de velocidad; y así, como una es más rápida que la otra, podemos distinguir entre los dos movimientos.

Pongamos, por ejemplo, los movimientos de un tren y de un carro que marchen paralelamente. Será posible computar hasta cierto punto el movimiento de ambos; pero se necesita algo más, pues el movimiento sólo puede percibirse relacionando el móvil con un punto en reposo.

Cuando dos o tres objetos se mueven relativamente, percibimos cuál es el que va más aprisa y notamos después los que van más despacio ¿Cómo se ha de percibir el movimiento de la mente? También se mueve en flujo, y por tanto se necesita otra cosa que se mueva más despacio y otra después de todavía más pausado movimiento y así indefinidamente. 

Pero la lógica nos obliga a detenernos en algún punto y completar la serie con el conocimiento de algo que nunca cambie y este algo es Purusha, el inmutable, incoloro y puro, que cierra la cadena sin fin de movimientos y en el que se reflejan las impresiones como las imágenes de una linterna mágica se proyectan en la pantalla sin dejar huella ni mancharla.

18. La mente no tiene luz propia, porque es un objeto.

Por formidable que sea el poder de la mente, no tiene luz propia, es decir, que no es inteligente de por sí. Tan sólo Purusha es luminoso por sí mismo y todas las cosas iluminan. El poder de Purusha se infiltra en la materia y en la energía.

19. La mente no puede conocerse a sí misma al propio tiempo que conoce un
objeto.

Si la mente fuera luminosa por sí misma podría conocerse al propio tiempo que conoce un objeto; pero cuando conoce un objeto no puede reflejarse sobre sí misma. Por lo tanto, Purusha es luminoso de por sí y no lo es la mente.

20. Si suponemos otra mente conocedora, serán indefinidas las suposiciones, de lo que resultará la confusión de la memoria. Si suponemos que otra mente superior conoce la mente ordinaria, habrá de haber otra mente más superior todavía que conozca a aquella, y así sucesivamente. Por lo tanto, no podría haber memoria por falta de un punto de partida de la reiteración de impresiones en que consiste la memoria.

21. Purusha, la esencia del conocimiento, es inmutable, y cuando la mente toma su aspecto es consciente.

Cuando la mente se acerca a Purusha se refleja en la mente y entonces parece que la mente es Purusha.

22. Coloreada por el perceptor y lo percibido, la mente es capaz de comprenderlo todo.

Significa que cuando por una parte se refleja en la mente el mundo exterior, lo percibido, y por otra se refleja en la mente Purusha, el perceptor, es la mente capaz de conocer todas las cosas.

23. Aunque matizada por innumerables deseos, la mente actúa para el Purusha, porque actúa en combinación.

La mente es una combinación de varias cosas y por tanto no puede actuar para sí misma. Toda combinación en este mundo tiene alguna finalidad, una tercera cosa para la cual sirve la combinación. Así la combinación de la mente está destinada a Purusha.

24. El discernimiento reconoce que Atman no es la mente. El yogui reconoce por discernimiento que la mente no es Purusha.

25. Entonces la mente alcanza el previo estado de kaivalya (aislamiento). La, práctica de la yoga conduce al discernimiento, a la claridad de visión. Cae la venda de los ojos y vemos las cosas tal como son. Hallamos entonces que la Naturaleza es una combinación que muestra su panorama a Purusha, el espectador. 

La Naturaleza no es el Señor, pues todas las combinaciones de la Naturaleza tienen por fin mostrar estos fenómenos al Purusha, el entronizado rey interno. Cuando por larga práctica del yoga se alcanza el discernimiento, cesa el temor y queda anulada la mente.

26. De las impresiones derivan pensamientos que obstruyen el camino de la liberación.

Las diversas ideas que nos hacen creer en la necesidad de algo externo para nuestra dicha son obstáculos para la perfección. El Purusha es feliz y bienaventurado por su propia naturaleza. Pero las pasadas impresiones encubren esta verdad. Se han de extinguir estas impresiones.

27. Se extinguen de la misma manera que dijimos respecto a la ignorancia, egoísmo, etc.

28. Quien alcanza el discernimiento conocedor de las esencias y sin embargo renuncia a los frutos, logra por resultado del perfecto discernimiento el samadhi llamado cúmulo de virtud.

Cuando el yogui logra el discernimiento que le da a conocer la esencia de las cosas, recibe todos los poderes mencionados en el capítulo anterior, pero renuncia a todos ellos. Entonces recibe un peculiar conocimiento, una particular luz llamada Dharma Mecha, el cúmulo de virtud, que poseyeron todos los grandes profetas del mundo que registra la historia, pues en sí mismos hallaron la base del conocimiento. La verdad era real para ellos. La paz, la calma y la perfecta pureza fueron su naturaleza en cuanto renunciaron a las vanidades de los poderes.

29. De esto proviene el cese del dolor y de las acciones.

Cuando el yogui alcanza el cúmulo de virtud y a no ha de temer el fracaso ni nada lo puede derribar. Ya no sufre males ni dolores.

30. El conocimiento libre de velos e impurezas se magnifica hasta lo infinito y lo cognoscible se empequeñece.

Despojado de los velos que lo encubrían, permanece en sí mismo el conocimiento. Una escritura budista define el estado de buda diciendo que es conocimiento infinito como el firmamento. Jesús alcanzó este estado y fue el Cristo. Todo ser humano ha de alcanzarlo.

Cuando el conocimiento es infinito, se empequeñece lo cognoscible. El universo entero con todos sus objetos do conocimiento se anonada ante Purusha. El hombre vulgar se ve pequeño porque lo cognoscible le parece infinito.

Aforismos del Yoga de Patanjali Independencia - Swami Vivekananda
Aforismos del Yoga de Patanjali Independencia - Swami Vivekananda 

31. Entonces terminan las sucesivas transformaciones de las cualidades que llegaron al fin.

Cesan para siempre las varias transformaciones de las cualidades con sus cambios de especie.

32. Sucesión es la serie de cambios que con relación a los momentos de tiempo, se notan al término de la serie.

Llama Patanjali sucesión a los cambios relacionados con los momentos. Mientras pienso, transcurren, muchos momentos y a cada momento hay un cambio de idea; pero sólo se notan estos cambios al final de la serie. A esta serie se le llama sucesión; mas para la mente que ha realizado la omnipresencia no hay sucesión, pues todo lo tiene presente y no existen para ella el pasado ni el futuro. Todo lo conoce fulgurantemente.

33. Kaivalya es la resolución inversa de las cualidades faltas ya de motivo para obrar en beneficio de Purusha, o el establecimiento del poder de conocimiento en sí mismo.

Al llegar a este punto, ha cumplido la Naturaleza, nuestra tierna nodriza, la tarea que se impuso. Suavemente tomó de la mano al alma de sí misma olvidada y le mostró todas las experiencias que había de adquirir en el universo, todas las manifestaciones, llevándola de alto en alto en diversos cuerpos, hasta que recobrada su perdida gloria recordó su esencial naturaleza. 

Entonces la amorosa madre volvióse por el mismo camino por donde había venido para favorecer a otros que también se habían extraviado en el desierto sin ruta de la vida. Y así actúa sin principio ni fin. Así a través del placer y del dolor, del bien y del mal fluye el infinito río de las almas hacia el océano de perfección, del conocimiento de sí mismas.

¡Gloria a quienes reconocieron su propia naturaleza! ¡Que su bendición recaiga en todos nosotros!



Fuente: texto: Aforismos del Yoga de Patanjali / Swami Vivekananda

Aforismos del Yoga de Patanjali Poderes - Swami Vivekananda

 PODERES. 


Es el Swami Vivekananda quien comenta y aclara los "Aforismos sobre Yoga" de Patanjali, pero no lo hace de una manera meramente intelectual sino con la autoridad propia de quien, como él, era un ser extraordinario y, además, había realizado el Raja Yoga. 

No sólo los aspirantes espirituales sino también aquellos que andan ansiosamente tras el verdadero conocimiento, sabrán valorar el aporte que significa una obra de esta magnitud.

La versión directa del inglés de los aforismos, fue igualmente hecha por el Swami Vivekananda, venciendo la dificultad que ofreciera siempre a los orientalistas este tipo de expresión en sánscrito, tan precisa y concisa, que su interpretación correcta llegó a ser casi imposible incluso para muchos eruditos en esa antigua lengua.


CAPÍTULO 3:

1. Dharana es la concentración de la mente en un particular objeto.

Dharana es el estado en que la mente se concentra en algún objeto, ya del cuerpo, ya exterior al cuerpo y se mantiene en dicho estado.

2. Un flujo constante de conocimiento en aquel objeto es Dhyana.

La mente piensa en un objeto y se concentra en un punto determinado, como la coronilla de la cabeza, el corazón, etc. y si logra recibir sensaciones de aquella parte del cuerpo y no de otra alguna estará en dharana. Si consigue mantenerse durante algún tiempo en dicho estado se dice que está en meditación (dhyana).

3. Cuando en la meditación prescinde la mente de las formas y se fija únicamente en el significado, está en samadhi.

Se llega al estado de samadhi cuando en la meditación se prescinde de la forma externa. Si medito en un libro y logro concentrar poco a poco la mente en el libro, percibiendo tan sólo el significado del libro, prescindiendo de sus accidentes y condiciones, como forma, volumen, etc., a este estado de dhyana se llama samadhi.

4. La conjunción de las tres con referencia a un objeto es samyama.

Cuando el hombre puede fijar la mente en un particular objeto y mantenerla fija largo rato y abstraer la forma del objeto se dice que está en samyama o sea la conjunción de los sucesivos estados de dharana, dhyana y samadhi. La forma del objeto desaparece y sólo queda su significado en la mente.

5. Cuando esto se logra, se recibe la luz del conocimiento.

Quien logra el estado de samyama es dueño de todos los poderes. Dicho estado es el más eficaz instrumento del yogui. Los objetos de conocimiento son infinitos y se clasifican en densos, muy densos, densísimos y en sutiles, muy sutiles y sutilísimos. 

Primero se ha de aplicar el samyama a las cosas densas o groseras, y una vez logrado el conocimiento de ellas se procede a aplicar el samyama a las sutiles.

6. Esto se ha de efectuar por etapas.

Nos advierte Patanjali que no hemos de ir demasiado aprisa.

7. Estos tres son más internos que los que los preceden.

Los tres a que alude el aforismo son los estados dharana, dhyana y samadhi, y los precedentes son pratyahara, pranayama, asana, yama y niyama, considerados como las partes externas de los tres primeros y por tanto se han de alcanzar previamente. 

Cuando el hombre logre los tres últimos estados alcanzará la omnisciencia y la omnipotencia, pero no la liberación, porque dichos tres estados no conferirán a la mente la inmutabilidad (nirvikalpa) y dejarán las semillas de la reencarnación. Únicamente cuando las semillas están "fritas", como dicen los yoguis, pierden la posibilidad de producir nuevas plantas. Los referidos poderes no son capaces de freír las semillas.

8. Aún son externos en relación al samadhi sin semillas.

Comparados los citados poderes con el samadhi sin semillas son todavía externos. Aún no hemos alcanzado el verdadero y superior samadhi, sino el inferior, en el cual existe el universo tal como lo vemos y al cual pertenecen dichos poderes.

9. Por la supresión de las impresiones perturbadoras mediante las impresiones que las neutralizan, la mente puede dominar las modificaciones.

En el primer estado de samadhi no se han dominado del todo las modificaciones de la mente, pues si se hubiesen dominado quedaría la mente inmutable. Si una modificación impele a la mente a valerse de los sentidos y el yogui intenta reprimirla, la misma represión la modificará, pues una oleada quedará anulada por otra, de suerte que no habrá verdadero samadhi cuando todas las oleadas estén sometidas, porque subsistirá la oleada que las someta. 

Sin embargo, el samadhi inferior está mucho más cerca del superior que cuando la mente se agita y la materia mental fluctúa como oleaje marino.

Aforismos del Yoga de Patanjali Poderes - Swami Vivekananda
Aforismos del Yoga de Patanjali Poderes - Swami Vivekananda 

10. Su flujo se sosiega por hábito.

El flujo de esta continua represión de la mente se sosiega cuando después de larga práctica adquiere la mente la facultad de concentración.

11. Cuando después de atender la mente a varios objetos se concentra en uno solo, está en samadhi. El estado inferior de la mente es en el que pasa sucesivamente de unas cosas a otras. Cuando se concentra en un solo objeto, con exclusión de todos los demás, está en samadhi.

12. Cuando la impresión pasada se unifica con la presente está el chitta concentrado.
¿Cómo conoceremos que la mente está concentrada? Porque se habrá desvanecido la idea ,de tiempo. Cuanto más tiempo pase sin advertir que pasa, más concentrados estaremos. 

En la vida ordinaria notamos que cuando leemos con vivísimo interés un libro no tenemos noción del tiempo, y cuando terminamos la lectura nos sorprendemos al notar las horas que han pasado. Durante la lectura todo el tiempo nos parece presente.

Por esto dice el aforismo que cuando se unifican el pasado y el presente se dice que la mente está concentrada.

13. Así se explica la triple transformación en forma, tiempo y estado, en densa o sutil materia y en los órganos. El triple cambio en la materia mental, de forma, tiempo y estado explica los correspondientes cambios en densa y sutil materia y en los órganos. Supongamos que tenemos una barrita de oro y la transformamos en un brazalete, y después el brazalete en una arracada. 

Estos son cambios de forma. El mismo fenómeno, considerado desde el punto de vista de la duración, nos da el cambio de tiempo. Además, el brazalete o la arracada pueden ser brillantes o mates, gruesos o delgados, etcétera. Esto es el cambio de estado. Refiriéndonos ahora a los aforismos 9, 11 y 12, la materia mental se muda en vrittis, esto es, cambia de forma, y también cambia de tiempo al transcurrir por el pasado, el presente y el futuro. 

El estado se entiende por la variación de intensidad de las vibraciones en el particular período presente. La práctica de las concentraciones enseñadas en los precedentes aforismos dará al yogui voluntario dominio sobre las transformaciones de su materia mental, que le capacitarán para practicar el samyama citado en el aforismo 4.

14. Lo calificado es aquello sobre que actúan las transformaciones pasadas, presentes o que todavía se han de manifestar. Es decir, lo calificado es la substancia influida por el tiempo y por las samskaras, que cambia de manifestación.

15. La sucesión de cambios es causa de múltiple evolución.

16. Por la aplicación de samyama a las tres clases de cambios se adquiere el conocimiento del pasado y del futuro. No hemos de perder de vista la primera definición de samyama. Cuando la mente alcanza este estado y se identifica con la interna impresión del objeto, prescindiendo de la externa, y cuando por dilatada práctica, retiene la mente dicha interna impresión, y puede colocarse instantáneamente en tal estado, se dice que está en samyama. 

Para conocer el pasado y el futuro es necesario aplicar el samyama a los cambios de las samskaras. Algunas samskaras actúan en el presente; algunas han actuado ya; y otras están por actuar. Aplicando el samyama a estas samskaras se conoce el pasado y el futuro.

17. Por la aplicación del samyama a la palabra, al significado y al conocimiento, que de ordinario se entrefunden, se adquiere el conocimiento de todos los sonidos animales.

La palabra representa la causa externa; el significado representa la interna vibración que por conducto de los sentidos transmite la externa impresión a la mente; el conocimiento representa la reacción de la mente de que resulta la percepción. Estos tres elementos entrefundidos nos dan la sensación del objeto. Supongamos que oigo una palabra. 

Ocurre primero la vibración externa; después la interna sensación transmitida a la mente por el órgano del oído; luego reacciona la mente y yo comprendo la palabra, que es una entremezcla de vibración, sensación y reacción. Ordinariamente estos tres elementos son inseparables, pero por la práctica puede el yogui separarlos. 

Si entonces aplica el samyama a cualquier sonido, comprende el significado que este sonido intentaba expresar, tanto si lo emite un hombre como un animal.

18. Por la percepción de las impresiones, se obtiene el conocimiento de las vidas pasadas.
Cada experiencia que tenemos levanta una onda en la materia mental, que si bien se va amortiguando cada vez más, nunca se pierde, sino que allí permanece en sutilísima forma, de suerte que si logramos reavivar la onda, determina la memoria. Por tanto, si el yogui puede aplicar el samyama a las pasadas impresiones de la mente, recordará todas sus vidas pasadas.

19. Por la aplicación del samyama a los signos del cuerpo de otro, se adquiere el conocimiento de su mente.
Cada persona tiene en su cuerpo signos que la distinguen de las demás. Cuando el yogui aplica el samyama a dichos signos, conoce la índole de la mente de la persona.

20. Pero no su contenido, porque este no es el objeto del samyama.
El yogui no conocería el contenido de la mente de la persona a cuyos signos corporales aplicara el samyama, pues para ello se requerirían dos samyamas, uno en los signos del cuerpo y otro después en la mente. Entonces conocería el yogui todo cuanto está en la mente de la persona.

21. Por la aplicación del samyama a la forma del cuerpo, se intercepta la perceptibilidad de la forma, y como el poder de manifestación en el ojo está separado, el cuerpo del yogui es invisible. Un yogui que esté en un aposento puede desaparecer aparentemente. No se desvanece en realidad, pero nadie puede verlo. La forma y el cuerpo quedan, por decirlo así, separados. 

Conviene recordar que esto sólo es posible cuando el yogui adquirió el poder de concentración en que la forma se separa de la cosa formada. Entonces aplica el yogui el samyama y se suspende el poder de percibir formas porque este poder proviene de la unificación de la forma con la cosa formada o del perceptor con lo percibido.

22. Así se explica también la desaparición u ocultamiento de las palabras habladas y de otras cosas.

23. El karma es de dos clases: pronto a dar fruto y tardío en fructificar. Por el samyama en ambos karmas o por los signos de arishta, los yoguis conocen exactamente cuándo se han de separar del cuerpo.

Cuando el yogui aplica el samyama a su propio karma, es decir, a las impresiones que actúan en su mente y a las que están en expectación de actuar, conoce exactamente por medio de estas últimas cuándo morirá su cuerpo. Sabe qué día, a qué 'hora y aun a qué minuto morirá. 

Los hinduistas piensan mucho en este conocimiento o conciencia de la hora de la muerte, porque el Bhagavad Gita enseña que los pensamientos en el momento del tránsito influyen muchísimo en la determinación de la vida siguiente.

24. Por la aplicación del samyama a la amistad, benevolencia, misericordia, etcétera, el yogui sobresale en las respe ctivas cualidades.

25. Por la aplicación del samyama a la fuerza del elefante y otros, adquiere el yogui su respectiva fuerza.

Cuando el yogui llega al estado de samyama y necesita fuerza, aplica el samyama a la fuerza del elefante y la adquiere. Infinita energía está a la disposición de cuantos sepan adquirirla. El yogui ha descubierto la ciencia de adquirirla.

26. Por el samyama en la efulgente luz (I-36) se adquiere el conocimiento de lo sutil, de lo obstruido y de lo lejano. Cuando el yogui aplica el samyama a la efulgente luz subyacente en el corazón, ve las cosas lejanas, las que están obstruidas por cordilleras de montañas y también ve las cosas sutiles.

27. El samyama en el sol confiere el conocimiento del mundo.

28. En la luna, confiere el conocimiento del enjambre de estrellas.

29. En la estrella polar, el del movimiento de las estrellas.

30. En el ombligo, el de la constitución del cuerpo.

31. En la garganta, produce el cese del hambre.

Cuando el hombre está muy hambriento, la aplicación del samyama a la garganta le aliviará el hambre.

32. En el nervio llamado kurma, determina la fijeza del cuerpo.
Quiere decir este aforismo, que cuando se practica el samyama, no se perturban las funciones del cuerpo.

33. En la luz que brota de lo alto de la cabeza, se ve a los "siddhas".

Los siddhas son entidades algo superiores a los duendes. Cuando el yogui concentra su mente en lo alto de la cabeza ve a los siddhas. La palabra siddha no se refiere a los hombres que han alcanzado la liberación, aunque a veces se la suele emplear impropiamente en este sentido.

34. O también se allega todo conocimiento por el poder de "pratibha".

Todos los expresados conocimientos puede recibir el hombre por el poder de pratibha o espontánea iluminación derivada de la pureza. Cuando el hombre alcanza el alto estado de pratibha, recibe la iluminación y todo lo ve claro y evidente. Todas las cosas conocen sin necesidad de samyama.

35. En el corazón, recibe el conocimiento de las mentes.

36. El gozo proviene de no confundir el alma con sattva, que son totalmente diferentes. 

Samyama en el centrado Yo da el conocimiento de Purusha.
Toda acción de sattva, modificación de prakriti, caracterizada por luz y felicidad, es en provecho del alma. Cuando sattva está libre de egoísmo, e iluminado por la pura inteligencia de Purusha, se dice que está centrado, porque ya es independiente sin ninguna relación.

37. De esto dimana el conocimiento perteneciente a pratibha y las supernaturales sensaciones de oído, tacto, vista, gusto y olfato.

38. Estos son impedimentos para el samadhi, pero son poderes en el estado terreno.

El yogui allega de la unificación de Purusha con la mente, el conocimiento de los goces del mundo. Si aplica el samyama para conocer que la materia y el alma son dos cosas diferentes, adquiere el conocimiento de Purusha. De aquí proviene la discriminación, y cuando adquiere el yogui la discriminación o discernimiento, alcanza el pratibha, la luz del supremo genio. 

Sin embargo, estos poderes son impedimentos para llegar a la meta suprema, el conocimiento del puro Yo y la liberación. Dichos poderes se interponen en el camino y si el yogui los rechaza, logra la liberación. Si cede a la tentación de admitir los poderes, le obstruirán su ulterior progreso.

39. Cuando se anula la causa de la esclavitud de chitta, el yogui, por su conocimiento de los canales de actividad de chitta, entra en otro cuerpo.

Aforismos del Yoga de Patanjali Poderes - Swami Vivekananda
Aforismos del Yoga de Patanjali Poderes - Swami Vivekananda 

El yogui puede infundirse en un cadáver y resucitarlo, aunque él actúe en otro cuerpo. También puede infundirse en un cuerpo vivo y mantener en suspenso la mente y los órganos de la persona a quien el cuerpo vivo pertenece, y actuar temporáneamente en este cuerpo. Así lo efectúa el yogui al discernir entre Purusha y Prakriti. 

Si desea entrar o infundirse en el cuerpo de otro, le aplica el samyama y en él se infunde, pues su alma y su mente son omnipotentes, según enseñan los yoguis, porque es una porción de la mente universal. Sin embargo, sólo puede actuar por medio de las corrientes nerviosas de su propio cuerpo; pero cuando se desliga de estas corrientes puede actuar por cualquier otro medio.

40. El dominio de la corriente llamada "udana" capacita al yogui para no hundirse en el agua ni en los tremedales, para andar sobre abrojos y morir a voluntad.

Udana es la corriente nerviosa que rige los pulmones y todas las partes superiores del cuerpo, y cuando el yogui la domina es su cuerpo menos denso que el agua, y puede andar sobre espinas y abrojos, sobre hojas de espada, permanecer en el fuego y dejar el cuerpo cuando quiera.

41. Cuando domina la corriente "samana" le rodea fulgurante luz.
Siempre que quiere despide luz su cuerpo.

42. Si aplica el samyama a la relación entre el oído y el akasa, adquiere la divina audición.
Tenemos el akasa y el éter, con el oído por instrumento, y cuando el yogui aplica a ellos el samyama, lo oye todo por muy lejano que suene.


43. Si aplica el samyama a la relación entre el akasa y el cuerpo, se hará tan ligero como el algodón en rama y podrá atravesar los aires. Significa que la materia del cuerpo es akasa condensado; y por tanto, si el yogui aplica el samyama al cuerpo, lo hará tan sutil como el akasa y podrá ir por los aires a donde quiera. Así también en los demás casos.

44. Todo cuanto encubre la luz desaparece por la aplicación del samyama a las reales modificaciones de la mente fuera del cuerpo en la "gran desincorporación".
La mente en su locura cree que actúa en el cuerpo. ¿Por qué he de ligarme a un sistema de nervios y recluir al ego en un cuerpo si el ego es omnipresente? No hay razón para ello. 

El yogui necesita sentir el ego donde quiera. Las ondas mentales que se levantan en ausencia del egotismo del cuerpo, se llaman "reales modificaciones" o "la gran desincorporación". Cuando el yogui logra aplicar el samyama a estas modificaciones se desvanece cuanto encubre la luz, toda tenebrosidad e ignorancia. Todo se le muestra al yogui en la plenitud de conocimiento.

45. El yogui llega a dominar todos los elementos cuando aplica el samyama primero a los densos, después a los sutiles y a las cualidades en ellos inherentes y a su contribución a la experiencia del alma. El yogui aplica el samyama a los elementos densos y después a los sutiles.

Una secta de budistas practican este samyama en un trozo de arcilla y poco a poco van percibiendo los sutiles elementos que lo constituyen, y cuando han conocido todos los sutiles materiales adquieren el poder sobre aquel elemento y así con todos los demás elementos. El yogui puede dominarlos todos.

46. De esto se sigue la disminución y los demás poderes, la "glorificación del cuerpo" e indestructibilidad de las cualidades corporales.

Esto significa que el yogui ha adquirido los ocho poderes. Es capaz de hacerse tan diminuto como una partícula o tan ingente como una montaña, tan pesado como la tierra o tan ligero como el aire. Puede lograr y regir y alcanzar cuanto quiera. Un león se agachará a sus pies sumiso como un cordero y todos sus deseos cumplirá a voluntad.

47. La " glorificación del cuerpo" es belleza, calidad, vigor y diamantina dureza.
El cuerpo llega a ser indestructible. Nada puede dañarlo. Nada es capaz de destruirlo hasta que el yogui lo consienta. "Rompe la vara del tiempo y con su cuerpo vive en este universo." Dicen los Vedas que para un hombre así ya no hay enfermedades ni dolores ni muerte.

48. Se llegan a dominar los órganos aplicando el samyama a su objetividad y poder de iluminación, a la egoidad, a la inherencia en ellos de las gunas y a su contribución a la experiencia del alma. En la percepción de los objetos externos los órganos transmiten la impresión a la mente. A esto sigue el conocimiento. La egoidad está también presente en el acto. Cuando el yogui aplica gradualmente a todo ello el samyama, domina los órganos. 

Por ejemplo, el objeto es un libro, hemos de concentrar primero la mente en el libro, después en el conocimiento del libro y después en el ego que ve el libro y así sucesivamente. Por la práctica se dominarán todo los órganos y por consiguiente sus respectivas funciones.

49. Así adquiere el cuerpo el poder de tan rápido movimiento como la mente, el poder de los órganos independientes del cuerpo y el dominio de la materia.
Así como por el dominio de los elementos se glorifica el cuerpo, así también el dominio de los órganos confiere los mencionados poderes.

50. Por el samyama en el discernimiento entre sattva y purusha se adquiere la omnipotencia y la omnisciencia. Cuando dominada la materia y reconocida la diferencia entre purusha y la materia, reconoce el yogui que purusha es indestructible, puro y perfecto, entonces adquiere la omnipotencia y la omnisciencia.

51. La renunciación a todos estos poderes aniquila la simiente del mal y conduce al kaivalya.
Entonces alcanza el yogui la soledad, la independencia, la liberación. Cuando desecha hasta las ideas de omnipotencia y omnisciencia, rechaza enteramente el gozo y las tentaciones de los seres celestiales. Cuando el yogui sabe qué son estos maravillosos poderes y los rechaza, llega a la meta. ¿Qué son todos estos poderes? Simplemente manifestaciones. 

No son cosa mejor que sueños. Aun la omnipotencia es un sueño, pues depende de la mente, y mientras subsista la mente podrá haber omnipotencia; pero la meta está más allá de la mente.

52. El yogui no debe sentirse alucinado ni lisonjeado por las insinuaciones de los seres celestiales, pues se expondría de nuevo al mal. Además hay otros peligros. Los dioses y otros seres tientan al yogui. No quieren que nadie alcance la perfección. Son envidiosos, tanto como lo somos los hombres, y a veces más que nosotros. Tienen mucho miedo de perder su sitio. 

Los yoguis que no alcanzan la perfección, se convierten en dioses al morir, pues, dejando el camino recto se extravían por un andurrial y aceptan los poderes, por lo que han de renacer. Pero el yogui lo bastante fuerte para rechazar tales tentaciones, va en derechura a la meta y alcanza la liberación.

53. Por el samyama en una partícula de tiempo y en su presesión y sucesión, se adquiere el discernimiento. ¿Cómo evitar todas estas cosas, estos devas y cielos y poderes? Por el discernimiento que distingue el bien del mal. Por lo tanto hay un samyama que intensifica el poder del discernimiento. Es el samyama aplicado a una partícula de tiempo y al tiempo que la precede y la sigue.

 Aforismos del Yoga de Patanjali Poderes - Swami Vivekananda
Aforismos del Yoga de Patanjali Poderes - Swami Vivekananda 

54. Las cosas que no pueden diferenciarse en especie, signo y lugar, las discernirá el antedicho samyama. Nuestras aflicciones provienen de la ignorancia, de no discernir entre lo real y lo ilusorio. Tomamos el mal por el bien y el sueño por realidad. Hemos olvidado que el alma es la única realidad. El cuerpo es un sueño ilusorio y nos figuramos que somos nuestro cuerpo. Esta falta de discernimiento es causa de nuestra desdicha y tiene por origen la ignorancia. 

Cuando alcanzamos el discernimiento nos fortalece, y sólo entonces podemos evitar las varias ideas de cuerpo, cielos y dioses. La ignorancia proviene de la diferenciación por especies, signo y lugar. Tomemos por ejemplo una vaca. Este animal es de diferente especie del perro. ¿Cómo distinguir una vaca de otra dentro de su misma especie? Por signos o señales. Si dos objetos son exactamente iguales podrán distinguirse si están en diferentes lugares. 

Cuando los objetos son tan iguales y tan confundidos están que no puedan distinguirse ni por el signo ni por el lugar, el poder del discernimiento adquirido por la mencionada práctica nos capacitará para distinguirlos. La superior filosofía del yogui está basada en que Purusha es puro y perfecto y lo único "simple" que existe en este universo. El cuerpo y la mente son compuestos; y sin embargo, siempre nos identificamos con ellos. El grave error consiste en haber perdido el discernimiento. Cuando se alcanza el discernimiento ve el hombre que todo lo de este mundo, tanto mental como físico, está compuesto y no puede ser Purusha.

55. Conocimiento salvador es el discernimiento que abarca todos los objetos en todas sus variaciones.

Es salvador este conocimiento porque conduce al yogui a través del océano de nacimientos y muertes. Toda Prakriti en todos sus estados sutiles y densos está dentro del círculo de este conocimiento. No hay sucesión de percepciones en este conocimiento, pues todo lo percibe de una mirada.

56. Por la similitud de pureza entre sattva y purusha se obtiene el kaivalya.
Cuando el alma reconoce que no depende de nada ni de nadie en este universo, desde los dioses hasta el ínfimo átomo, obtiene el kaivalya (aislamiento) y la perfección. 

Por aislamiento o soledad se ha de entender la separación del espíritu, de purusha o verdadero ser, de la única realidad, llamada también alma, de todo cuanto es ilusorio, en el sentido de temporáneas manifestaciones del Absoluto, que al Absoluto han de retornar al fin de cada ciclo de manifestación. Se alcanza el kaivalya cuando la mezcla de pureza e impureza llamada sattva (intelecto) es tan pura como Purusha. Entonces sattva sólo refleja la genuina esencia de pureza de Purusha.


Fuente: texto: Aforismos del Yoga de Patanjali / Swami Vivekananda